Laguna Alalay, una deuda ambiental

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Laguna Alalay, una deuda ambiental

Fuente Los Tiempos
Publicado el 28/08/2016

COLECTIVO NO A LA TALA DE ÁRBOLES COCHABAMBA
CAROLINA GUZMÁN FERNÁNDEZ – INGENIERA AMBIENTAL- MSC. CIENCIAS DE LA GEOINFORMACIÓN

La contaminación de la laguna Alalay se ha convertido en un drama ambiental de nunca acabar, debido a la complejidad del caso. Su manejo demanda año tras año importantes recursos que difícilmente se dirigen hacia una solución definitiva, más bien han sido esfuerzos paliativos hasta hora. Probablemente, quienes formen o hayan sido parte del Comité de Recuperación, Mejoramiento y Preservación de la Laguna Alalay (Crempla) pueden dar fe de ello.

Para indagar sobre el origen del problema me gustaría recurrir a las palabras casi premonitorias de Guillermo Urquidi (1958): “… habría hasta una falta de lógica, si se optara por eliminar tan angular elemento natural para habilitar terrenos destinados a la edificación, malogrando la forma racional y orgánica en que, de acuerdo al Plano Regulador, se ha previsto el desarrollo de la ciudad… los terrenos ribereños a la laguna Alalay no son apropiados para la construcción de viviendas por la dificultad de instalar servicios públicos, de modo que solamente se daría lugar a la formación de barrios insalubres… y que la laguna se convierta en un depósito de aguas infectas.”

Lo anterior refleja las causas principales del deterioro actual de la laguna Alalay, como son el constante ingreso de agua residual industrial y doméstica por los canales pluviales, el rebase frecuente del sistema de alcantarillado doméstico de alrededores, la disposición de residuos sólidos y escombros en el perímetro y la mala calidad de las aguas de sus principales afluentes (Río Rocha y canal de La Angostura).

Es curioso descubrir que dentro el primer Plano Regulador de la ciudad de Cochabamba (1950), que además fue el primero del país, la laguna Alalay (400 ha) y su entorno (aprox. 800 ha) constituían el mejor espacio educativo, recreativo y turístico de la Llajta, con bosques urbanos en las faldas de los cerros circundantes (Cerro Verde, Cerro San Miguel). Ello marca una visión de ciudad en la cual se priorizaba un ordenamiento territorial armónico con los espacios naturales que existían en el valle de Cochabamba.

Sin embargo, luego de la Revolución del 52 se aplicó una reforma urbana que interrumpió ese desarrollo integral. A partir de 1960 se generan procesos de loteamiento indiscriminado y la apropiación de áreas circundantes a la laguna con las consecuentes dificultades del municipio para la instalación de servicios básicos en la zona.

El caso de la laguna Alalay es una muestra de los procesos degenerativos urbanísticos que ha sufrido Cochabamba en los últimos 65 años. Es penoso ver como la inoperancia y las decisiones equivocadas se convierten en deudas ambientales para las futuras generaciones, como lo es ahora para nosotros, la recuperación del ecosistema de la cuenca Alalay. En su momento se desvalorizaron las opiniones formadas e intervenciones visionarias de profesionales que pensaron a Cochabamba de una manera distinta.

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