MANIFIESTO

NO A LA TALA DE ÁRBOLES EN COCHABAMBA

MANIFIESTO PÚBLICO

Desde hace años se extienden en Bolivia, y particularmente en el departamento de Cochabamba, praxis culturales arboricidas. Bajo una noción enfermiza e irresponsable de lo que significa el “progreso”, poco a poco en ciudades, pueblos y comunidades, se acaba con los árboles y todo vestigio de vegetación, para reemplazarlos por el cemento, el concreto, el asfalto, la basura y elementos semejantes que dan lúgubre evidencia del impacto destructivo de nuestra especie en el ecosistema. Además, estas prácticas suelen estar acompañadas de una retórica que sataniza a los seres vivientes y se ensaña, principalmente, con los árboles. ¿Cuántas veces escuchamos que los árboles “perjudican”, “ensucian”, que “son un peligro para la comunidad”? ¿Cuántas ocasiones, por los motivos más nimios y absurdos, se procede a la tala, mutilación y otras modalidades para dañar árboles?

Las prácticas arboricidas, al no ser hechos aislados, se reflejan tanto en los quehaceres ciudadanos como institucionales. Basta darse una vuelta por la Zona Metropolitana de Cochabamba, para evidenciar cómo instituciones gubernamentales, no gubernamentales y vecinos, consciente e inconscientemente, contribuyen a una suerte de arboricidio generalizado.

Sin embargo, paradójicamente, los árboles representan una de las formas de vida más beneficiosas para el hábitat natural. Allende de que son seres vivos y, al igual que nosotros merecen la oportunidad de existir, los árboles proporcionan oxígeno y sombra, coadyuvan a la generación de lluvia y humedad, controlan los vientos y la contaminación, regulan el clima y, por si fuera insuficiente, son hogar de un sinnúmero de animales e insectos.

En consecuencia, los efectos de las praxis culturales arboricidas se empiezan a sentir. El clima en Cochabamba comienza a adquirir las características de una zona desértica, cada vez son más escasas las lluvias y más frecuentes los desastres naturales y, a través del sol calcinante, la sequedad en la piel y las altas temperaturas, es ineludible la carencia de sombra. Ello sin contar una estética urbana caracterizada por una planificación pésimamente organizada y que tiende a dar prioridad al concreto, convirtiendo, por ejemplo, a la “Ciudad Jardín” en la “Ciudad Mamotreto”.

Por ende, el proteger a los árboles va más allá de los planteamientos ecologistas románticos y/o abstractos, implica la reivindicación de derechos elementales, referidos directamente a la calidad de vida de los ciudadanos/as.

Con tales motivos, un grupo de ciudadanos/as hemos decidido organizarnos para denunciar y, en lo posible, evitar la tala, mutilación y otras maneras de dañar a los árboles que van quedando en la región. Asimismo, también buscamos cooperar en proyectos de reforestación y análogos para mitigar el legado destructivo que, como colectividad, hemos dejado en el entorno. Todo eso a partir de una iniciativa total y absolutamente ciudadana y que no tiene, ni tendrá, color político-partidario alguno.

Creemos firmemente que, a estas alturas, NADA JUSTIFICA LA TALA, MUTILACIÓN Y OTRAS MANERAS DE DAÑAR A UN ÁRBOL Y ESTAMOS DISPUESTOS A MOVERNOS EN SU DEFENSA.

Por ello, instamos a los ciudadanos/as e instituciones conscientes de esta realidad a sumarse a la campaña.

Cochabamba, 17 de mayo de 2016

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